martes, 28 de abril de 2009



La Ciberciudad es una ciudad de ficción donde confluyen dos conceptos: por un lado el de "ciberespacio", que define su medio "físico"; y por otro el de "cibernauta", que define a sus habitantes. Los teóricos de la Ciberciudad suelen referirse al primero como un nuevo “modo de estar” y al segundo como un nuevo tipo de ser humano.

El término "ciberespacio" apareció en 1984, cuando el escritor norteamericano William Gibson publicó la novela de ficción Neuromancer. El ciberespacio fue definido entonces como algo intermedio entre la realidad virtual e Internet, como un universo paralelo al real pero regido por otras pautas. Algunos autores entienden que la dimensión virtual del ciberespacio desencadenará una ruptura con la noción newtoniana de espacio, según la cual la perspectiva, que fija al observador en un punto, dará paso a una especie de visión cubista donde todo se producirá a la vez, múltiplemente y desde diferentes puntos de vista. Otros autores, sin embargo, creen que la lógica física y metafísica del espacio real seguirá siendo válida en el ciberespacio.

Cuando exista, el cibernauta será un ser mitad digital-mitad orgánico que estará conectado al ordenador de manera multisensorial. Para ello será necesario injertarle aparatos electrónicos en sus ojos, manos, brazos, piernas, cabeza... hasta que todos los nodos de intercambio entre su cuerpo y el exterior se conviertan en puntos enchufables. La aparición del cibernauta, por tanto, tan solo será posible si, algún día, la biotecnología, con la ayuda de las nanotecnologías, consigue suplementar el cuerpo humano introduciendo en él microaparatos electrónicos que aumenten sus capacidades. El cibernauta podrá entonces trascender su cuerpo, traspasar las barreras que actualmente separan al ordenador del usuario y sumergirse en el ciberespacio para vivirlo como una experiencia directa.

En la teoría urbana anglosajona el debate de la Ciberciudad está polarizado en dos tendencias contrapuestas: por un lado la de los tecnófilos, que describen la Ciberciudad como un espacio de libertad, democracia, conexión, igualdad e individualismo que puede acabar con los problemas de la ciudad tradicional; y por otro lado la de los tecnófobos, que entienden que la Ciberciudad es un espacio de control, segregación, fragmentación, polarización y aislamiento que puede acabar con la ciudad tradicional.

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