viernes, 26 de febrero de 2016

Mito Barí colombiano de la creación del mundo



Cuentan que antes la tierra era oscura, sin orden, todo era un caos y nada tenía una forma precisa, entonces de la región por donde ahora se oculta el sol llegó Sabaseba con su familia; Allá vivían.

Sabaseba, con mucha curia y paciencia, trabajó modelando la tierra hasta darle orden; así la tierra obtuvo su forma actual: llana y con un sentido para que corran las aguas y la puedan habitar y disfrutar los animales, la gente, los bosques.


Cuando Sabaseba ordenó la tierra comenzó la vida: caía la lluvia y las nubes viajaban por los cielos, y el trueno retumbaba; ya se veía al arco iris llenar el aire de color y se hizo de día con el sol y con la
noche vino la luna. Este dios Sabaseba trabajó mucho, como lo haría un barí, y cuando tuvo hambre cortó piñas; de la primera piña que partió salió un barí hombre, de la segunda una mujer barira y de la tercera un niño Basurita; todos ellos alegres. 
Esta primera gente ayudó a Sabaseba en su trabajo de arreglar y ordenar el mundo, ellos, además, enseñaron a los barí las artes y los oficios: pescar, cazar, construir un bohío, tejer las cestas, hacer los chinchorros y los vestidos.
Los animales, la otra gente que no es barí y muchos otros seres que no son gente ni animal, son dioses y espíritus buenos y malos, salieron todos de las cenizas de una vieja que mató a su nieto, lo asó y se lo comió, entonces los padres del niño la mataron y la quemaron, y luego esparcieron esas cenizas; de ellas nacieron los blancos, los negros, los yuko-yukpa, los guajiros y muchos espíritus.
Por último, Sabaseba les dio a los barí reglas de respeto entre ellos y normas de comportamiento.